Para este proyecto, el acristalamiento de la fachada era especialmente importante, ya que el Royale Belge es un edificio emblemático protegido. Cuando se construyó, la fachada de la torre cruciforme había sido originalmente acristalada con un producto que en aquella época se denominaba Stopray Gold 40/27, un acristalamiento de color dorado muy en boga en los años sesenta, pero que no dejaba entrar mucha luz natural en el edificio.
En lo que se refiere al carbono incorporado y a un edificio neutro en emisiones de CO2, tenemos que asegurarnos de que todos los materiales utilizados en el proyecto tengan la menor huella de carbono posible. El vidrio Low-Carbon Glass resultante del reciclado de la antigua fachada tiene un impacto positivo a la hora de garantizar la neutralidad de carbono del futuro edificio.